Evolución de los Homínidos


EVOLUCIÓN HUMANA

Los científicos han descubierto que, aunque la evolución humana corresponde a los mismos esquemas evolutivos de otros grupos de especies, tiene más complejidad.

   Diversos grupos prehumanos se extinguieron, emigraron y se mezclaron con otros en un breve laso; pero fósiles recientemente descubiertos han acercado los conocimientos de nuestra historia evolutiva a un ancestro del tipo de los simios.

¿Es posible que los huesos fosilizados de un simio más antropoide (semejante al hombre) o de un hombre más pitecoide (semejante a un simio) estén  esperando,  perdidos en algunos estratos antiquísimos, las investigaciones de un paleontólogo que aún no ha nacido?

Thomas H. Huxley

Uno de los conceptos erróneos es la creencia de que el ser humano evolucionó a partir de un ancestro parecido a un simio.  Se piensa que la línea de los homínidos divergió de la línea de los simios en algún momento entre 5 y 8 millones de años atrás, pero no hay pruebas directas de esa transición en el registro fósil. La primera huella de nuestros antepasados homínidos aparece en rocas de 4.4 millones de años de antigüedad encontradas en Etiopía, en donde en las excavaciones se han encontrado fósiles de Ardipithecus ramidus. Esta especie, sólo se conoce por huesos y dientes. Un registro más extenso de la evolución de los primeros homínidos no se inicia sino hasta hace aproximadamente 4 millones de años.

   Los seres humanos forman parte de un tipo de mamíferos llamados primates. Existen 2 grupos principales de primates, los prosimios (lémures, tarseros y loris) y los antropoides (monos, simios y seres humanos). Además, estos grupos difieren del linaje humano de ascendencia, a saber, prosimios, monos, simios y seres humanos. Después de la divergencia, cada grupo continuó su trayecto evolutivo. Los seres humanos no descienden de los simios, sino que comparten con ellos un ancestro común. Éste era menos especializado que cualquiera de los simios actuales.

Características de los primates

En contraste con los mamíferos, los primates están adaptados para la vida arborícola, es decir, en los árboles. La evolución de los primates se caracteriza por tendencias de:

  • Extremidades anteriores y posteriores móviles: en primates, las extremidades son móviles y las manos y los pies tienen cinco dígitos cada uno. Las uñas planas sustituyen a las garras; los cojinetes sensibles en la cara inferior de los dedos de las manos y pies ayudan a coger objetos. Aunque los seres humanos no tienen dedo gordo oponible, el pulgar sí lo es y ello posibilita un agarre fuerte y preciso.
  • Visión binocular: La nariz poco prominente y cara relativamente plana son tendencias evolutivas en los primates. Ello podría relacionarse con la disminución general de la importancia del olfato y el uso cada vez más significativo de la visión. La visión estereoscópica (tridimensional) y la percepción adecuada de la profundidad resultantes posibilitan que los primates juzguen que exactitud la distancia y la posición de las ramas de los árboles.
  • Cerebro grande y complejo: La tendencia evolutiva en los primates es hacia el cerebro cada vez más grande y complejo, cuyo tamaño es mínimo en los prosimios y máximo en los seres humanos modernos. La porción del cerebro dedicado al olfato se redujo, mientras que las concernientes a la visión aumentaron de tamaño y complejidad. Una mayor porción del cerebro se dedica al control y procesamiento de la información recibida de las manos, incluido el pulgar. El resultado es la coordinación visuomanual adecuada.
  • Tasa reproductiva disminuida: Otra tendencia es la reducción generalizada del ritmo de reproducción, ello relacionado con la madurez sexual y la expectación de vida prolongada. La gestación dura más; el período juvenil de dependencia se prolonga y el comportamiento aprendido e interacciones sociales complejas adquieren mayor importancia.

Prosimios

Los prosimios modernos han conservado características primitivas y se asemejan a los primeros primates, que deben haber cambiado a la vida arborícola para alimentarse de insectos. El grupo más grande y diverso de prosimios modernos es el de lémures, que viven en la isla de Madagascar, situada frente a la costa de África sudoriental. Los lémures enanos son criaturas nocturnas y arborícolas que se alimentan de frutos o insectos.

 Los loris y gálagos, presentes desde África e India hasta el Sudeste asiático, son animales nocturnos y arborícolas, que se alimentan de frutos e insectos, por lo que no tienen que competir con los monos y simios que están activos durante el día.

Los tarseros, que habitan en Filipinas y el Sudeste Asiático, son curiosas criaturas del tamaño de un ratón con ojos enormes adaptados a su vida nocturna. En una de las especies, un solo ojo pesa más que su cerebro. Los tarseros viven en el sotobosque (son terreros) y se alimentas de insectos.

Antropoideos

Los antropoideos sobrevivientes se dividen en tres familias:

  • Monos del Nuevo Mundo: suelen tener cola prensil (que permite el agarre) y nariz plana. Los más conocidos son el mono araña y el mono capuchino.
  • Monos del Viejo Mundo: carecen de cola prensil, presentan nariz protuberantes. Los más famosos ahora habitan en el suelo, como el papión (babuino) y el mono Rhesus.

Se descubrieron inicialmente fósiles de primates similares a monos en África, si bien corresponden al período Oligoceno, del Cenozoico. Se ha planteado que un ancestro común de los monos del Nuevo Mundo y del Viejo Mundo debe haber surgido mucho tiempo antes, cuando el Océano Atlántica habría sido menos ancho, haciendo razonable el viaje de un continente a otro.

Los monos del Nuevo Mundo evolucionaron en Sudamérica, y los del Viejo Mundo, en África.

  • Hominoides: Se incluyen todos los simios y los seres humanos. Durante el Mioceno, hubo decenas de especies de simios, pero la anatomía del Proconsul lo convierte en el candidato idóneo para ancestro de los hominoides.

Proconsul tenía el tamaño aproximado de un papión y cerebro comparable, de aproximadamente 165 cm3; no poseía cola ni pelvis expandida de los monos. Su codo es similar al de los simios modernos, aunque las proporciones de sus extremidades hacen pensar que era cuadrúpedo y caminaba en las ramas de los árboles como los monos actuales. Aunque fundamentalmente arborícola, también habría dedicado tiempo a explorar cerca de los pastizales en busca de alimento.

Al final del Mioceno, África y la Península Arábiga se unieron con Asia y los hominoides emigraron a Europa y Asia. Pueden distinguirse dos grupos: dryomorfos (dryomorphs) y ramamorfos (ramamorphs); antes, se pensaba que éste último incluía a los ancestros de los homínidos, que es un grupo que incluye a los seres humanos y las especies más estrechamente emparentadas. Hoy se clasifica a los ramamorfos como grupo ancestral de los orangutanes.

En 1966, paleontólogos españoles anunciaron el descubrimiento, cerca de Barcelona, de un ejemplar de Drypithecus fechado aproximadamente 9.5 millones de años. La anatomía de sus huesos indica claramente que los dryomorfos eran arborícolas que se movían balanceándose de una rama a otra, como los orangutanes actuales. No caminaban a lo largo de las ramas, como el Proconsul.

Hominoides

La relación estrecha de los seres humanos con los simios se indica mediante la ubicación de la superfamilia, hominoides. Cuatro tipos de simios han sido sobrevivido hasta ahora: gibones y orangutanes de Asia y gorilas y chimpancés de África.

El gibón es el más pequeño de los simios (5 – 5.5 KG), tiene brazos muy largos y no especializados para balancearse entre las ramas. El orangután es grande (75 kg), y pasa mucho tiempo en los árboles. El gorila, el más grande de los simios (180 kg), está la mayor parte del tiempo en el suelo. Los chimpancés están tanto en el suelo como en los árboles como en el suelo, son el tipo de simios con aspecto más humano.

Explicaciones científicas de la evolución del hombre

No hay una fecha exacta de cuando los seres humanos comenzaron a habitar la Tierra. Creencias antiguas se basaban en la idea de que los primeros antepasados ​​del hombre tenían la misma forma que los humanos modernos. Una ruptura con la tradicional línea de pensamiento surgió en 1859 cuando el libro de Charles Darwin, “El Origen de las Especies”, fue publicado. El libro contenía la teoría de Darwin de la evolución.

Fue la nueva idea científica más radical de la época. Sus contemporáneos se quedaron impactados por la revelación de Darwin de que el hombre venía del mono. Sin embargo, en las décadas siguientes, un número de científicos y exploradores se aventuraron a descubrir las raíces de la humanidad. La serie de excavaciones de los fósiles de huesos marcados como los de los hombres primitivos y animales demostró además la teoría de Darwin de la evolución.

Los fósiles más antiguos descubiertos se encontraron por primera vez en África, luego en Asia y en Europa. Estos tres continentes se dice que son las “Bases de la raza humana”. Uno de los hallazgos más notables después de la teoría de Darwin de la evolución era un estudio denominado “Evento final del Mioceno.” Acuñado por C. K. Brain, el estudio de la teoría de que un cambio dramático ocurrió durante la larga época geológica llamada Mioceno (24 a 5 millones de años). El cambio ambiental catastrófico resultado de un enfriamiento profundo de la tierra entre los cinco o seis millones de años, seguido de nuevo por millones de años, en su mayoría cálidos. La drástica caída de las temperaturas produjo una rápida acumulación de hielo en la Antártida y en el Hemisferio Norte. África tropical pasó de caliente a frío y húmedo a árido. La temperatura bajó varias veces para dos y medio millones de años, allanando el camino para una reexpansión de las capas de hielo en los dos hemisferios.

Aparte de este gran trastorno climático, fue durante la época del Mioceno, cuando los simios ancestrales (Póngidos, nombre científico) se propagaron por todo el mundo antiguo. Pero su hábitat se redujo debido al cambio drástico de las condiciones climáticas.

Los científicos creen que los seres vivientes realizado las adaptaciones necesarias, pero llevó a la extinción de algunos grupos y la aparición de otras nuevas. Lo que ocurrió en la segunda mitad de la época podría ser la causa de la separación del linaje ancestral de los Póngidos (monos) y el los Homínidos (hombre y sus antepasados).

Según el Dr. Elwyn Simons de la Universidad de Duke, el género Acgyptopithecus (comúnmente llamado “Dawn Ape”) es considerado la más antigua criatura en el ancestro directo del hombre. El “Dawn Ape” era un primate. Un primate pertenece al orden biológico de los mamíferos que incluye todos los prosimios, monos, simios y seres humanos. Rumapithecus y Sivapithecus de Kenia y Rudapithccus y Dryopithecus de Europa son las especies conocidas del género Aegyptopithecus. Estas criaturas simiescas llevaron una vida arbórea (que vive en los árboles). Pesaron de ocho o nueve libras (4 kilogramos) y tenía extremidades como los monos y dientes como los simios. Eran pequeños comedores de fruta animales que viven unos 33 millones de años. A pesar de muchos debates, ninguna de estas especies han sido consideradas como progenitor humano. Cada hueso fósil descubierto ha sido objeto de un examen minucioso y cuidadoso.

Aunque los primeros homínidos se parecían morfológicamente al mono, había evidencias para demostrar que hay una línea divergente entre los simios y los homínidos. Fue difícil identificar el proceso evolutivo que tardó millones de años en las líneas transitorias del hombre mono hacia el hombre moderno. Estos se realizan mediante el uso del método de datación y se descubrió gracias la reconstrucción de los huesos fósiles.

   Al final, el tamaño del cráneo de los fragmentos de los huesos fósiles mostraron que el cerebro era demasiado grande en comparación con un mono o un chimpancé. Los dientes caninos no eran colmillos. Una característica interesante es la posición del cráneo a la columna vertebral. Se equilibra de tal manera que la postura era vertical. También se destaca la depresión leve del hueso de la cadera que indica que los ancestros del hombre moderno eran bípedos (podía caminar erguida).

 El primer género en el linaje homínido bípedo fue Australopithecine. La datación fósil fue de cerca de cuatro millones de años atrás. Se cree que Australopithecine continuó siendo arborícola. Australopithecus afarensis, africanus, robustus y bosei fueron las especies pertenecientes al género Australopitecus.

   El homínido más antiguo conocido en la actualidad es Lucy, que se encuentra en Hadar, Etiopía (África) en 1974. Científicamente llamado Australopithecus afarensis, fue descubierto por Donald C. Johanson, un antropólogo, y su estudiante graduado, Tom Gray. Tenía una cabeza pequeña con la frente baja, con grandes dientes que sobresalen fuertemente las mandíbulas y nariz chata. Los cerebros pequeños del Australopithecus era mucho más primitivo y el ejemplo más antiguo de un hombre primordial, bípedo. Desaparecieron hace unos 2,8 millones de años. Australopithecus africanus o el “mono del sur de África” ​​es el nombre dado por el Profesor Raymond Dart para el niño de Taung. Fue excavado en la cueva Taung en Johannesburgo, Sudáfrica. Australopithecus africunus mostró leves diferencias con Afarensis en términos de tener grandes dientes. Los dientes delanteros eran un poco más pequeños. En ambos había estructura ligera y pequeña del cerebro, que todavía no estaba lo suficientemente avanzado como para el lenguaje articulado.

AUSTRALOPITHECUS Y HOMO SAPIENS

La línea de ascendencia de los homínidos se inicia con el género Australopithecus (“mono del sur”, ya que sus restos los descubrieron en el sur de África)  que evolucionaron y se expandieron en África. Se han descubierto fósiles en África oriental y meridional. Sus fósiles datan de hace 5.5 y 2 millones de años.

En 1924, una explosión de una cantera en Taung, Sudáfrica, aflojó un trozo de roca que contenía una pequeña porción de un cráneo el cual pertenecía a un niño. Los fósiles fueron enviados al anatomista australiano Raymond A. Dart, quien determinó que el fósil tenia características humanoides que lo distinguían de los simios y sugirió que éste caminaba erguido, por lo que le puso Australopithecus, y aunque al principio no recibió mucho apoyo por parte de los científicos, con el paso del tiempo, el nuevo homínido fue descubierto     en otras partes de África (Fig.1).

Australopithecus vivía en praderas abiertas, ciertas veces cerca de lagos. Se piensa que para alimentarse, pudo haber cazado roedores, conejos, antílopes, etc. Junto a sus fósiles se han descubierto utensilios, los cuales pudieron haber sido utilizados para el corte, raspar animales, estos utensilios están hechos de piedra y hueso (Fig. 2). Su capacidad craneal estaba entre los 430 y 530 cm3. La región parietal de su cerebro, presenta un aumento de tamaño proporcionalmente superior que al de otras partes. En esta región se dice que se hallan neuronas asociadas con el desarrollo del lenguaje.

Australopithecus afarensis

En 1974, el paleo antropólogo Donald Johanson descubrió en Hadar, Etiopia,  el esqueleto de un homínido de más de 3 millones de años al que llamaron Australopithecus afarensis. Era una hembra adulta de aproximadamente 1.20 metros, comúnmente conocida por el nombre de  “Lucy” por la canción de los Beatles que sonaba justo en ese momento cuando lo descubrieron.

   Aunque su cerebro era muy pequeño (400 cm3), la anatomía de sus extremidades indicaba que Lucy caminaba en dos pies y estaba erguida.

Además de Lucy, se han encontrado fósiles de Selam, con una edad aproximada de 3 años en ese entonces; éstos fósiles se encontraron en Dikika, Etiopia en 2000, este ejemplar es conocido como “la hija de Lucy” (Ilustración 11).

Los científicos han llegado a la conclusión de que esta primate trepaba a los árboles. Primero analizaron el desarrollo y la evolución de la forma del omóplato de los homínidos existentes, lo que les permitió conocer las diferencias morfológicas entre los ejemplares jóvenes y los adultos. Después se compararon los restos fósiles de los extintos australopitecos con los de otros homínidos como el Homo sapiens, el Homo ergaster  “Analizamos el omóplato de ejemplares adultos y juveniles de estas especies”, explican. “Esta aproximación nos ayudó a comprender mejor la influencia del sistema locomotor en la anatomía del hombro de los australopitecos”, recoge el estudio. Los resultados mostraron que existen dos formas distintas del omóplato tanto en los homínidos existentes como en los extintos.

Los primates africanos se diferencian de los humanos por una concavidad situada en la cabeza del omóplato que está orientada hacia el cráneo. Esta característica responde a su necesidad de distribuir el peso sobre la cápsula de la articulación del hombro mientras trepan y cogen los objetos, especialmente cuando su miembro superior sostiene alguna carga. “Nuestro análisis demuestra que los australopitecos también tenían la articulación del hombro orientada hacia arriba”, explican los autores. Esto les permitió evitar el desplazamiento del húmero cuando se colgaban de los árboles. “Se trata de un rasgo característico de los animales suspensorios, que se balancean de un sitio a otro”, asegura la investigación. En cambio, la orientación de las articulaciones de los Homo sapiens era lateral y, además, necesitaron más tiempo de evolución para conseguir ese enfoque craneal. Además, el estudio demuestra que los homínidos arbóreos, como Selam, tenían una fosa infraespinosa –el área cóncava de la zona posterior del omóplato– más estrecha que la de los humanos, lo que les permitía estabilizar la articulación del hombro durante la suspensión.

“Muy probablemente estos homínidos participaron en estrategias de comportamiento en las que trepar a los árboles se unía a su condición bípeda”, concluyen los expertos.

Australopithecus afarensis tenia muñecas fuertes y dedos de las manos y pies largos y curvos. Estos rasgos habrían servido para trepar y es probable que hayan sido trepadores de árboles por la misma razón que los chimpancés actuales: para obtener frutos, además de mantener una cierta distancia del suelo por las noches para evitar depredadores, mientras que por el día, se mantenía erguida y caminaba en dos pies (Ilustración 12). Por lo tanto, los paleontólogos que trabajan en África, oriental, han propuesto desde hace tiempo la hipótesis de que Australopithecus afarensis, es ancestro de Australopithecus africanus y de los primeros Homo.

Australopithecus Africanus

Australopithecus y Paranthropus  eran dos grupos, conocidos de manera informal como Australopitecos (monos del sur), A. anamensis, A. afarensis y A. africanus.

El A. africanus vivió en el sur e África hace aproximadamente 2.5 millones de años. Eran de construcción grácil, todos estos tenían un rostro grande en comparación al cerebro, tenían una mandíbula dominante. Comían alimentos con gran dureza gracias a que sus molares tenían gran esmalte. Estos ya caminaban erguidos con movimientos hacia adelante o laterales tal cual un esquiador o alguien que cruza el agua.

   Se encuentran posibles restos de Africanus en el Omo (formación Shugura) y Koobi Fora, en África del sur los restos de estos se encuentran en cuevas o son procedentes de cuevas que fueron desmanteladas por la erosión, por lo que aparecen en brechas que presentan gran dificultad para su extracción. Los A. Africanus también llamados A. grasilis, tenían características como, una capacidad craneana de 430 a 520cm cúbicos y poseían una media de 440cm cúbicos, tenían una cara corta y presentaban menor prognatismo, un menor tamaño de dientes, poseían caninos cortos, tiene ausencia del diastema.

   La mayor característica de los A. africanus fue la adaptación a la preparación previa y a la ingestión de los alimentos grandes y bien protegidos como semillas y frutos de grandes tamaños.

Vivía en un clima que estaba en proceso de enfriamiento y sequia a largo plazo, ero en un corto plazo e clima era variable  por  lo que se vio forzado a consumir alimentos variados. El A. africanus posee un esqueleto post craneal similar al A. afarensis.A pesar de ser bípedo era ágil al trepar por los árboles. Tenían una estatura aproximada a los 145cm y un peso entre los 33 y 67 kilos.

   El “Taungbaby”  fue el primer fósil de A.africanus encontrado, era un niño e entre 3 a 5 años, el descubridor Raymond Dart en 1924  fue quien se dio cuenta que este fósil era una especie nueva.

Australopithecus robustus

En 1938, Robert Broom descubrió restos fósiles de lo que parecía ser una nueva especie de homínido. Fue encontrada en la Cueva Krim Draai en el sur de África; el espécimen craneal recién descubierto fue nombrado Paranthropus robustus o “robusto hombre cercano”. Su cuerpo era mucho más pesado y robusto que el del Afarensis, del cual se cree que descendía. Debido a sus enormes dientes de molienda instalado en una mandíbula gruesa y fuertemente apoyada inferior, se le ha llamado “la máquina definitiva de mascar”.

   Como se indica, el  Australopithecus robustus comía en su mayoría nueces y frutas de cáscara dura. Se encontraron con él instrumentos de hueso que se utilizaron probablemente antes de la llegada de las herramientas de piedra. Se cree que el A. robustus utilizó estos instrumentos de hueso para excavar raíces y tubérculos. Robustus vivió en África hace unos 2 millones de años y se extinguió aproximadamente hace 1.2 millones de años. Es un pariente cercano del hombre primitivo.

Un contemporáneo de Robustus fue Zinjanthmpus Bosei encontrado en la Garganta de Olduvai en el norte de Tanzania por Louis y Mary Leakey. El nombre significa “hombre del África Oriental”. Bosei tenía un cerebro aproximadamente del mismo tamaño que el de Robustus pero era muy robusto.

Bosei llegó a ser conocido como un “Hombre Cascanueces”, porque su cara y los dientes de mejilla se construyeron masivamente. Al igual que su contemporáneo, el Australopithecus bosei desapareció en la línea ancestral de los Homínidos.

Homo ergaster

En 1981, el anatomista holandés Eugene Dubois fue el primero en descubrir huesos de Homo erectus en Java en el continente asiático. Desde ese entonces, se han asignado a los fósiles la edad de 1.9 y 0.3 millones de años. Diversos expertos, nos dicen que, los tipos africanos y asiático son dos especies diferentes. Al tipo africano se le llama Homo ergaster  u “hombre que trabaja”.

Las dataciones de fósiles de diferentes sitios asiáticos indican que hace alrededor de dos millones de años una especie del género Homo, quizás Homo ergaster, abandonó África por primera vez y migró a Asia. Es probable que durante este viaje, se haya originado Homo erectus, y luego, después de habitar algunas regiones de Asia oriental, haya migrado hacia el oeste hasta llegar a medio oriente y Europa que es donde se han encontrado más restos fósiles de este tipo.

Las características de Homo ergaster tiene cerebro más grande de aproximadamente 900 cm3, cara más plana y nariz que se proyecta como la del hombre. La recuperación de un esqueleto casi completo de un niño de 10 años, indica que Homo ergaster ha sido el más alto a comparación con los anteriores y antiguos (Ilustración 14).  Si hablamos de los adultos la estatura era de 1.88 y 1.55 m tanto en hombres como en mujeres.

            Homo ergaster, presenta una frente más alta, cara casi plana, cavidad craneal grande, cerebro de 88-1200 cm3.

Un punto importante a destacar es que Homo ergaster descubrió el fuego y empezó a realizar herramientas más avanzadas, llamadas herramientas Aqueleanas, las cuales son hachas pesadas en forma de gota y cuchillas, pedernales para cortar y raspar (Ilustración 14).

Homo erectus

            Homo erectus era todavía de apariencia simiesca al igual que sus antepasados, excepto por el cerebro. Con un cerebro mayor, hay una mayor posibilidad de que el Erectus tuviera un lenguaje más avanzado. Aprendió a controlar el fuego, cocinar los alimentos, hizo mucho mejores herramientas y armas de piedra. Estas herramientas de piedra eran de doble filo y en forma de lágrimas hechas a mano.

   El Homo erectus fue considerado como el “primer homínido en viajar por el mundo”. Se movieron más allá de África, llegando a Java, China y el sudeste asiático. Siendo primer, como se mencionó anteriormente, Homo ergaster para después convertirse en Homo erectus (Ilustración 15).  En 1892, Eugene Dubois descubrió un fósil de H. Erectus. Fue nombrado científicamente Pithecantropus erectus, también llamado “Hombre Java”. Otro H. Erectus fue encontrado por W. C. Pei en Zhoukoudian, cerca de Pekín. A éste se le dio el nombre Sinanthropus erectus u “hombre chino de Pekín”.

   Al saber utilizar el fuego, le permitió mantenerse con calor en lugares y/o épocas frías, además de poder “cocinar” sus alimentos y mantener alejados a diversos animales que pudieron ser un peligro para Homo erectus. El poder realizar estas diversas actividades, nos dice que este tipo de Homo ya tenía imaginación y una inteligencia desarrollada, así que poseía con una capacidad mental más amplia.

Otra característica es que Homo erectus ya vivía en grupos  y se refugiaban en cuevas o realizaban sus propias viviendas, cubiertas de ramas o por pieles sostenidas, estas casas, tenían medidas aproximadas entre 4.5 m de ancho y 9 m de largo.  Se han encontrado restos de carbón de leña, cenizas y rocas agrietadas por el fuego en dos cuevas de Francia, por lo cual, se puede decir, que estas viviendas, se utilizaban para mantener el calor y quizás para preparar sus alimentos (Ilustración 16).

Homo Neanderthalensis

Esta especie humana  habito Europa y  en Medio Oriente hace aproximadamente 100 000 mil años hasta su  extinción,  hace 35 mil años. Recibe su nombre del lugar donde fueron encontrados los primeros fósiles, el lugar fue una cueva del valle de Neander ubicado en Alemania.

Su aspecto físico era brusco poseía una baja estatura y vivía en un ambiente frio. Construyó armas eficaces lo que lo ayudo a matar a animales de grades tamaños

Esta especie fue la primera en realizar ceremonias vinculadas con la muerte. Se encontraron  evidencias de rituales  donde se puede ver que tenían una estructura social de la cual se puede notar su relación con la cultura humana.

Algunos antropólogos pensaban que los esqueletos encontrados pertenecientes a los neandertal  habían sufrido enfermedades óseas pues parecían tener anomalías  hasta que descubrieron que eran parte de otra especie o subespecie la cual se llama Homo sapiens neanderthalensis.

Los cráneos fósiles nos dejan ver que el arco superciliar grueso, la frente inclinada y el mantón pequeño, son características de este que lo diferencian al cráneo del hombre moderno

Recientemente se ha encontrado  que los neandertales presentan características que señalan tener un ancestro que son exclusivas y distintivas y que parecen no tener continuidad con nuestra especie. Por lo que  a los neandertales se les dio el rango de especie Homo neanderthalensis .Ahora sabemos que la mayor parte de los antropólogos consideran a estos como una rama colateral de donde tanto neandertal como nosotros compartimos un mismo ancestro aún no identificado.

Podemos darnos cuenta que al saber que el origen de los humanos modernos se sitúa a 130 mil años aproximadamente, los neandertal y los humanos convivieron durante algún tiempo en el Medio Oriente y algunas regiones de Europa hasta hace unos 35 mil años cuando los neandertal se extinguieron.

 Fue solo hace unas décadas que el hombre de neandertal fue  eliminado como ancestro de la especie humana para ocupar el sitio de una especie paralela con características diferentes como un cerebro mayor al nuestro  además de ser poseedora de una cultura. Aun no se sabe porque fue que se extinguieron.

Algunos autores piensan que algunos rasgos de superioridad como lo es la capacidad de utilizar el lenguaje, pudo ser un factor por el cual se extinguieron los neandertales aunque esta es solo una idea puesto que no hay pruebas existentes de ello. Hace 30 o 40 000 años, el neandertal se extinguió.

Se ha sugerido el clima extremadamente frio y húmedo  pudo ser otro factor por el cual este dejo de existir. Pero el hecho de que inclusive haya desaparecido en el mar Negro donde no existía este clima hace dudar sobre esta hipostasis

En la actualidad existen nuevas líneas de investigación que prometen grandes descubrimientos en el campo del DNA fósil.

En 1997 se logró aislar y secuenciar un fragmento de DNA mitocondrial de un hueso fósil de hombre Neanderthal la comparación de este con nuestra especie nos dice que la hipostasis acerca de nuestra especie y los neandertales como especies hermanas es cierta.

Se encontró en Rodesia osamentas pertenecientes a épocas relativamente recientes muy análogas al tipo de hombre de Neanderthal.

El hombre de Cro-Magnon

Los hombres que sucedieron al Neanderthal, pertenecieron a la especie Homo sapiens, pero en un primer período se les conoce como Hombre de Cro-Magnon, por ser en esta localidad francesa donde se recogieron los primeros restos óseos fósiles de dicho tipo y época.

   Vivió en Europa desde hace unos 40,000 a 25,000 años. Medía 1.8 metros de estatura media y poseía una capacidad craneal de 1700 cm3. Además de los instrumentos de piedra, usó agujas de hueso, con las que cosía pieles de animales para hacerse toscas vestiduras. Los huesos, incluidos los cuernos, astas y los colmillos de marfil, los empleaban también como silbatos, broches, figuras talladas y tal vez incluso como calendarios lunares.

Se conocen numerosos documentos que consisten en huesos fósiles y en manifestaciones artísticas; unos y otras se han encontrado tanto en Cro-Magnon como en distintas localidades de Francia, en las cuevas de Grimaldi, en Moravia, etc.

   Sus caracteres antropológicos permiten considerarlo, con cierta verosimilitud, como el punto de partida de la raza blanca; además de su talla elevada (1.87 m), poseían cabeza voluminosa, amplia frente, órbitas rectangulares, mandíbulas con mentón prominente, etc.

   Domesticó al perro salvaje y produjo gran diversidad de objetos artísticos, incluidos notables murales pintados en las paredes de las cuevas.

   El arte de estas personas ha proporcionada una información considerable sobre su cultura. Figuras pintadas y esculpidas son indicio de que el hombre de Cro-Magnon practicaba muchos rituales religiosos, la mayoría centrados a la caza.

La organización social del hombre de Cro-Magnon también era más avanzada que la de los neandertalenses; vivían en grandes comunidades en las que el comportamiento de colaboración orientado al grupo tenía cada vez más importancia.

   Fue contemporáneo de otras poblaciones  de Homo sapiens sapiens de diferentes partes del mundo. A través de la evolución, la migración y el cruzamiento, estos grupos formaron las poblaciones que actualmente se encuentran en el globo.

   En el momento en que terminaba el Pleistoceno, hace unos 20,000 a 25,000 años, nuestra subespecie era el único grupo humano existente.

   Durante los 1000 años siguientes o más, nuestros antepasados pertenecieron culturalmente al Mesolítico, que se caracterizó principalmente por una gran mejora en los utensilios de piedra. Sin embrago, el hombre era todavía un cazador nómada. El Neolítico comenzó hace unos 7000 a 10,000 años.

Su cultura se desarrolló al final de la edad de piedra tallada. Vivieron en un mundo habitado por el mamut lanudo, el rinoceronte lanudo, el oso de las cavernas, el tigre “dientes de sable”, lobos, bisontes, renos, caballos salvajes y otros grandes mamíferos. Son los autores de las magníficas pinturas de estos animales que hay dentro de las cavernas del sur  de Francia y el norte de España. Esculpieron utensilios y ornamentos de marfil, y manufacturaron puntas de flecha y lanzas de piedra, finalmente trabajadas. Era un pueblo vigoroso e inteligente y de alta estatura.

   Siendo contemporáneo de estos grandes mamíferos, el cazador de esa edad de piedra tuvo una vida verdaderamente insegura y difícil, porque para sobrevivir tenía que luchar contra este mundo salvaje y peligroso.

Hace unos 8000 a 10000 años sobrevino la extinción a escala mundial de muchos de los grandes mamíferos del Pleistoceno. Las razones de tal extinción no han sido muy claras: quizá el hombre mismo tuvo que ver en ello,  pero sean cuales fueran las causas de tal desaparición, el hecho tuvo repercusiones considerables sobre la evolución cultural del hombre. En su más amplio sentido, este fue el comienzo de los tiempos modernos.

Después de casi un siglo, resulta más fácil ahora comprender la situación en 1871, cuando Carlos Darwin sugirió la hipótesis de la evolución del hombre a partir de antecesores antropoides. Darwin no tenía pruebas basadas en restos fósiles en qué apoyar su creencia; se basó en el estudio de los primates vivos y en las pruebas existentes de la evolución en otras especies. A partir de entonces los testimonios fósiles fueron acumulándose. Los paleontólogos prueban ahora que las predicciones de Darwin se cumplen de manera satisfactoria, aunque incompleta. Puesto que ya disponemos de una serie de etapas a partir del lejano pasado hasta el presente.

Hombre Moderno

“La evolución es parte y arte del universo, el ser humano es parte de la evolución del universo.”

Esta especie es la más avanzada en el árbol genealógico del ser humano, estaba constituido por la especie Homo sapiens hace aproximadamente unos 300 mil años, estaba presente en Europa, Asia y África, el así llamado Homo sapiens arcaico al que se le fue denomidando con el tiempo Homo heidelbergensis.

Existe una hipótesis que cada una de estas poblaciones mencionadas anteriormente evoluciono hasta llegar al hombre moderno se llamada hipótesis de la continuidad multirregional. Esta hipótesis requiere que la evolución sea similar en varios sitios distintos. Cada región mostrara una continuidad de características anatómicas casi desde alrededor de 2 millones de años cuando Homo ergaster llegó a Eurasia.

Pero también hay propuestas que opacan esta teoría estando en su contra, pues los opositores afirman que es muy improbable que la evolución haya producido resultados esencialmente idénticos en sitios distintos.

En su lugar proponen la hipótesis de origen único en África, según la cual explica que solo el Homo sapiens surgió en África y luego emigro a Europa y Asia cerca de 100 mil años. El hombre moderno se habría mezclado hasta cierto punto con las poblaciones arcaicas, pero después de relacionarse con ellas durante algún tiempo  las reemplazó.

Existe una relación estrecha entre los homínidos y los simios, ubicados en la misma súper familia; Hominoides. Solo son cuatro tipos de simios los que han logrado sobrevivir hasta la actualidad: gibones y orangutanes en Asia y gorilas y chimpancés en África. El gibón es el más pequeños de los simios, con un peso aproximado de 11 kg, tiene brazos muy largos y no especializados para balancearse en ramas.

El orangután es grande con 75 kg, pero esto no representa un obstáculo para estar la mayor parte del tiempo en los arboles.

El gorila es el más grande con 180 kg de peso y siempre está en el suelo, y por último el chimpancé, está en los arboles y en el piso, con las características más parecidas a las del humano y es usado en el laboratorio.

 Los homínidos difieren de los simios de África modernos, como  se muestra en la ilustración 22, las diferencias anatómicas mas importantes son:

  • Tipo de locomoción, que depende de características del esqueleto que abarca la columna vertebral, pelvis y huesos de las extremidades.
  • Forma de la mandíbula.
  • Tamaño del cerebro.

Estas características son las que marcan una brecha en el árbol genealógico de los homínidos, ya que según paleontólogos muestras una división entre homínidos y simios africanos.

4 Respuestas a “Evolución de los Homínidos

  1. muy buena información gracias a esta información seguro que sacare un 10 en historia😀
    y seguramente podre sacar información para mis otras asignaturas😀
    respondiendo el otro comentario: simplemente saca lo más relevante para tu tema y listo y si te lleva más de una cuartilla pues dile a tu maestro(a) que había mucha información relevante y listo seguro que lo comprenderán😀

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